Elvia Romero Conde

Nació en Pichucalco, Chiapas, un 9 de abril de 1916.

Tenía 8 años cuando su padre, a la sazón Tesorero Municipal en el Ayuntamiento de Pichucalco, falleció. Su viuda, doña Lola, recibió la indemnización otorgada por las autoridades y se trasladó con sus tres hijos y seis hijas a su natal Teapa, adquiriendo una propiedad en la calle Eduardo de Cárdenas, donde instaló su casa y una dulcería artesanal, que fue la gloria de niños y mayores con sus ricos merengues, caramelos, dulces de leche, panetelas y melcochas.

A los 18 años, Elvia contrajo nupcias con Pantaleón Incháustegui y procreó tres hijos: Trinidad Ramón, María de Lourdes y Teresa Incháustegui Romero. Su vida fue muy fecunda en obras sociales y religiosas, además de actividades festivas. Fue desde sus años de juventud el corazón sonoro del coro de la iglesia con su voz de contralto, en misas de difuntos o de gloria y celebración, junto con Carmita Cornelio, Pilar, Martha y Lencha Landero.

Presidió entre los años 1957-62 junto con doña Aurora Díaz de Tapia y doña Rita Martínez de Escobar de Contreras, la asociación de padres de familia de El Colegio Teapa, dando cuenta de kermeses, festivales escolares, bailes, escenarios y utilería para los festejos escolares.

También en los años sesenta fundó, junto con doña Aurora Díaz de Tapia (doña Tato), doña Toña y Conchita Vera, así como Carmencita Incháustegui y las hermanas Landero (Pilar, Martha y Lencha), la Asociación Hermanas de San Vicente de Paúl, que visitaban enfermos, conseguían medicamentos, ropa y alimentos para personas enfermas y menesterosas. Fue también activa integrante de los Cursillos de Cristiandad y de la Escuela de la Cruz, compartiendo su vivencia espiritual con numerosos teapanecos y teapanecas de todas las edades y todas las clases sociales.

Para 1992 fue electa presidenta de la Unión Femenina Iberoamericana (UFIA), creada en los años sesenta por doña Cristina Dupeyrón, que durante más de tres décadas reunió a destacadas y activas mujeres, casadas y solteras de Teapa. Como presidenta de la UFIA, doña Elvia promovió su fortalecimiento social, financiero e inmobiliario, adquiriendo un predio propiedad de la asociación en la contraesquina de la calle Gregorio Méndez y la Avenida Carlos A. Madrazo. Organizó los tradicionales Bailes de Debutantes, donde jóvenes quinceañeras celebraban con sus familias en bailes de salón, su simbólica presentación en sociedad. También fortaleció los vínculos de amistad de la UFIA con las filiales de otras entidades del país y de la federación, y editó la única publicación de sus actividades, que hasta ahora ha identificado a la UFIA, al parecer hoy extinta. Más allá de los noventa años, la vitalidad de Elvia Romero la mantuvo activa socialmente, falleciendo el 14 de junio de 2019, casi a los 103 años.

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